viernes, 14 de febrero de 2014

El riesgo de las ondas Wifi

Hoy he leído algo sobre un tema que me deja los pelos de punta. Me estremece no sólo por lo que representa en sí, sino porque es algo en lo que llevo trabajando desde hace algún tiempo.

Es de sobra sabido que las ondas electromagnéticas (OEM) influyen en el bienestar y la salud humana. Que la relación entre OEM y salud no se haya cuantificado científicamente en esos términos de causa-efecto que tanto gusta a los escépticos no significa que no la haya. No os molestaré con listas de ejemplos y contraejemplos, el hecho es que es algo ampliamente reconocido por entes como la OMS, el Consejo y el Parlamento de Europa, así como los gobiernos de muchos países occidentales.

Hará cosa de un año, el Defensor del Pueblo vasco (adoro ese título, es precioso) advirtió sobre el riesgo de las radiofrecuencias, que es el nombre que reciben las OEM de radio y microondas, entre las que se encuentran las ondas wifi, microondas y las ondas de los teléfonos celulares. El informe es de hace un año, pero os recomiendo la lectura. El "Ararteko" recibe quejas de padres con relación a la obligatoriedad de instalar conexiones inalámbricas en los colegios. El Departamento de Sanidad y Consumo vasco, extrañamente, no responde con hechos sino con vaguedades: "considera necesario seguir las novedades en relación con los avances en el conocimiento de los campos electromagnéticos así como de las recomendaciones de los expertos. Plantea actuar con base en el principio de precaución pero sin crear alarmismo. Para ello proponía impulsar la creación de un consejo de expertos que asesore en materia de campos electromagnéticos. "

¿A vosotros os suena claro o terminante? No, a mí tampoco. Ni al Ararteko. Todo es "principio de precaución," que es una forma de decir "sí, puede que tengáis razón, pero no os vamos a dar la razón." Al menos, el Ararteko tiene la valentía de llamar a las cosas por su nombre. Citando de su informe:

"En definitiva, la discusión abierta en torno al incremento de la fuentes de exposición de la población a campos de radio frecuencia en las últimas décadas y sus posibles efectos a largo plazo sobre la salud humana continua siendo una tema de preocupación tanto  para los científicos como para la población en general. Como ejemplo significativo podemos mencionar las previsiones recogidas en la Agenda de investigación de la OMS para los campos electromagnéticos de 2010. Este documento mantiene la necesidad de continuar investigando los efectos sobre la salud en especial para niños y niñas expuestos a los campos electromagnéticos de radio frecuencia, entre las que incluye las redes inalámbricas. Otra referencia que sirve para ilustrar la importancia del debate es el criterio de la International Agency for Research on Cancer que ha clasificado los campos magnéticos de radiofrecuencias (móviles, WIFI etc.) como posibles cancerígenos para humanos (Grupo 2B)."

Claro y límpido. Lo que no evita que algunos de esos críticos escépticos que van por la vida de perdonavidas se dediquen a pontificar sobre lo tontos que somos quienes nos preocupamos por la salud de los niños.

¡Pues disculpe usted si le molesta, señor escéptico, pero sí que nos preocupa! ¡Y mucho!

Afortunadamente, el mensaje de la precaución se está extendiendo. Este Enero pasado, el Departamento de Educación del Gobierno Vasco anunció que va a "blindar" el instituto de Solokoetxe en Bilbao, frente a las emisiones de una antena de telefonía celular cercanas. Se van a instalar vinilos en las ventana del centro, así como una rejilla metalizada para proteger el patio." Me resulta curioso que esas son precisamente las mismas precauciones que toman los espías profesionales: en todas las embajads y consulados hay una "sala de silencio" protegida mediante vinilos y reijllas metálicas contra el espionaje electrónico. Si es bueno para ello, seguro que lo será más para nuestros chiquillos.

Menos mal que hay quienes actúan sin dejarse llevar por la histeria. Gracias de corazón.

jueves, 6 de febrero de 2014

Homeopatía para un mundo saludable

Recién subo un artículo a mi web personal, y justo después me entero de que los amigos de Boiron han abierto un concurso para mostrar las verdades de la vida sana.

Su Decálogo de vida sana es una lista evidente de qué hacer para vivir sano. Evidente hasta lo inevitable. Y perdonad si suena a retruécano, pero pienso que las cosas más evidentes son las más claras. Un mensaje debe ser sencillo para ser eficaz, así el contenido no se pierde en palabrería vacua e inútil.

Podría escoger cualquiera de los principios del Decálogo: comer sano, hacer deporte, huir del tabaco y el alcohol, disfrutar con los tuyos. O mejor, escogerlos todos. Pero al igual que a veces tienes que decir "este es mi favorito" (por mucho que te duela tener que escoger), ahora tengo que escoger. Y escojo el consejo de "¡Homeopatía para todos!"

¿Por qué he escogido así?

¿Para hacer la "pelota" a Boiron? ¿Para ganar el concurso? ¿Para que me den dinero, me hagan fotografías, me nombren en su web?

Rotundamente no a todo.

Escojo la homeopatía para todos porque creo en ella.

Porque la he visto en acción. He visto su increíble poder de curación y alivio, en España y fuera de ella. También he visto la trastienda oscura de la gran industria farmacéutica, y aunque hacen medicamentos muy eficaces y útiles para la Humanidad (de necios sería no reconocerlo), me incomodan sus callejones oscuros. En el mundo de la homeopatía, no veo que haya oscuridad, solamente claridad y luz.

Porque el mundo está lleno de dolor y miseria, y las prácticas homeopáticas ayudan a aliviar todo ese dolor.

Porque las personas que usan la homeopatía son casi toda gente sencilla, sana, de hábitos saludables, generosa en su medida y cordial con los vecinos. Y con los extraños. Incluso con los enemigos.

Porque he leído artículos científicos (bueno, no soy científico, pero me los han explicado) y creo que es una terapéutica de eficacia probada, digan lo que digan algunos. De otro modo, no habría tantos médicos y farmacéuticos recetándosela a sus pacientes.

Porque -y disculpadme si suena a trallado- funciona. No es la panacea universal, ni pretende serlo. Pero alivia, de eso no me cabe ninguna duda.

Y porque quiero hacerlo, y esa es la motivación más poderosa para mí.

De modo que ya sabes: si quieres puedes unirte al numeroso grupo de personas que ha incluido la homeopatía en sus vidas como algo propio, invisible incluso.  Yo lo hice hace muchos años, y ni una sola vez me he arrepentido de ello.

En cuanto al premio de Boiron ya os aviso, amigos de mi blog, de que no aceptaré dinero alguno. Si llegase la oportunidad de poder escribir para ellos, sería como un sueño hecho realidad, todo un honor, os lo aseguro. En cuanto al dinero, que se lo queden ellos. No, mejor todavía: que lo cedan en mi nombre a quien realmente lo necesita. Hay todavía mucha pobreza en este país, y cualquier ayuda será poca.

Claro que ni siquiera entraré en el concurso si no sigo sus reglas, que son:

- Incluir la frase "cierra la puerta a la gripe y ¡suma salud!" Amigos: dicho queda
- Y enlazar a su web www.cierralapuertaalagripe.es

Cosas ambas que hago con gran placer, amigos míos.

Y no cambiéis nunca, salvo para mejorar.

¡Suma salud!


¿Te ha gustado mi entrada? En ese caso, puedes votarla para el concurso Embajador de Vida Sana. Muchas gracias.

Qué es la Homeopatía IV: la dificultad de hallar una explicación

Como expliqué en el anterior capítulo, la Homeopatía requiere de un cambio de paradigma para explicar su propio funcionamiento.

En una página reciente, Laboratorios Boiron intentó explicar los mecanismos de acción de la Homeopatía. Eso incluye un mecanismo físico, lo que resulta especialmente interesante. Esto es lo que nos cuenta Boiron, y voy a copiarlo tal cual para que no quede duda alguna:

"La investigación física estudia la organización estructural y las propiedades físico-químicas de las altas diluciones. Trabajos efectuados en termoluminiscencia demuestran una modificación de la estructura física de las diluciones de cloruro de litio y de cloruro de sodio en relación a las de su solvente. Así las propiedades de los medicamentos homeopáticos serían fruto de su estructura y no de su composición química; para entender la relevancia de estos y otros hallazgos es interesante saber que el carbono puede convertirse en grafito (lápiz) o en diamante sin cambiar su composición química pero modificando su organización estructural. Estas observaciones, publicadas en 2003 deben completarse ahora para conseguir explicar el mecanismo de acción y analizar los cambios estructurales que se producen durante la impregnación de la dilución en el gránulo, y luego en el organismo vivo"

El trabajo de 2003 es un artículo publicado en la prestigiosa revista Physica A, con índice de impacto, revisión de peers y todos esos "indicios de calidad" que tanto gusta a los escépticos. Cabría pensar que lo aceptarían como buenos "científicos," pero por desgracia no es así. Al buscar "Artículo Rey" en Google aparece un post titulado "Las bases físicas de la homeopatía: el artículo Rey" donde alguien que pretende saberlo todo por tener un título en Física procede a atacar el trabajo de Rey.

Por supuesto, basta con leer el artículo de Rey con mente abierta y crítica para darse cuenta de la cantidad de falacias que adornan la "refutación" del autor, el profesor Arturo Quirantes. A la vista de muchos de los comentarios de los lectores, no parece haber engañado a nadie. Por desgracia, Pyhsica A es una  revista de pago y el artículo no está en acceso público fácil (es la cara oscura de la "ciencia oficial": la "verdad científica" solamente está disponible para quien esté dispuesto a pagarla).

Por supuesto, Rey no está solo en la tribuna de ataques. Su sugerencia de que algunas sustancias pueden incorporar una impronta en el agua, incluso en diluciones más allá del límite de Avogadro, fue valiente pero en ningún modo fue la primera ni la única. En 1988, el inmunólogo francés Jacques Benveniste realizó un estudio sobre anticuerpos humanos. Demostró que incluso en el caso de diluciones extremas, los basófilos humanos respondieron como si los anticuerpos estuviesen presentes. Esta prueba de la existencia experimental de efectos homeopáticos fue publicada nada menos que en la revista Nature, una de las más prestigiosas del mundo.

Benveniste fue honrado y reconoció que no tenía una teoría que explicase su experimento, sencillamente lo vio y lo publicó. Su honradez no tuvo una réplica a su altura. El editor de Nature, John Maddox, reconoció su hostilidad hacia los resultados de Benveniste, y en la revista Time afirmó que "nuestras mentes no estaban cerradas, sólo incapaces de cambiar nuestra visión de cómo se construye la ciencia." A pesar de esta declaración de parcialidad, reconoció que el artículo carecía de fallos metodológicos, de modo que "permitió" su publicación. Aun así, obligó a Benveniste a aceptar que el artículo estuviese acompañado de una nota muy crítica del propio Maddox.

A pesar del apoyo explícito de científicos como Brian Josephson (premio nobel de Física), la comunidad científica reaccionó con gran hostilidad, obligando a Benveniste a repetir su experimento (tarea que realmente correspondía a sus críticos). Benveniste fue expuesto a la risa y sorna públicos, y acabó siendo expulsado del instituto, y en nuestros días la expresión "memoria de agua" se ha convertido en sinónimo de ridículo, a pesar de que fue inventada por un periodista.

A pesar de ello, precursores como Benveniste y Rey han mostrado que sí existen pruebas físicas para un posible mecanismo homeopático; que son lo bastante serias para ser publicadas en revistas científicas prestigiosas; y que, aunque la "comunidad científica" se niegue a aceptar las evidencias, dichas evidencias existen. Queda ahora desarrollar una teoría que explique estos fenómenos. Las vías más recientes apuntan al fenómeno conocido como "entrelazamiento cuántico" como posible ligazón entre causa y efecto. La teoría de la modificación de enlaces "puente de hidrógeno," sugerida por el propio Rey, es también una prometedora vía de investigación.

Para terminar (porque no quiero cansarle, no porque no haya más evidencias física), permitidme esbozar una teoría que han elaborado en el laboratorio donde estoy trabajando. Existe la sospecha de que los preparados homeopáticos son una especie de condensados de Bose-Einstein a temperatura ambiente, en el sentido de que su función de onda es colectiva (es decir, no es tan sólo las sumas individuales de las funciones de onda de sus partículas constituyentes). Esto significa que cualquier modificación a una dilución contribuye a la información de la función de onda, incluso si esa modificación es posteriormente sustituida. Dicho de otra forma, permanece una "esencia cuántica," es decir, una impronta en los niveles más fundamentales del preparado.

Se abre así una posibilidad fascinante: poder modificar el estado de información cuántica de un preparado homeopático incluso a distancia, mediante el envío de ondas electromagnéticas (radiofrecuencia o visible) y su interacción con el preparado.

A la vista de lo ocurrido a Benveniste, ni mis colegas ni yo somos optimistas: jamás se nos permitirá publicar nuestros resultados en revistas científicas. Lo que, por supuesto, aprovecharán los escépticos como "prueba" de que nuestros métodos no funcionan. En su lugar, vamos a mostrar esos resultados de forma directa, sin "censores" ni autoridades dogmáticas.

Qué es la Homeopatía I - Tratamiento y terapia
Qué es la Homepatía II - Obtención del medicamento

viernes, 24 de enero de 2014

Ayer soñé con mi padre

Ayer tuve uno de esos días que es preferible no recordar. Lo único bueno fue ese momento, al cabo del día, cuando puedes quitarte los zapatos, poner los pies encima de la mesa y ver algo de TV mientras comes un sándwich porque no tienes fuerzas para nada más. No es lo que esperaba cuando era un infante, pero se trataba de un momento de quietud, y a veces esos momentos resultan más placenteros que aquellos en los que la adrenalina fluye arriba y abajo. Me encontraba en paz por un breve momento.

Hice “zapping” y encontré algo. En un episodio de una serie de televisión, los protagonistas pasaban una velada con un muerto, quien ellos quisieran. Una mujer en un cargo de responsabilidad se sinceraba con su hermana fallecida por drogas. Un tipo duro recordaba lo que pudo ser y no fue con un amor fugaz. Un estadista poderoso pasaba la noche con una bailarina por la que hubiera abandonado todo sin pensarlo dos veces.

Cuando fui a dormir, me sucedió algo parecido.

Soñé con mi padre.

En mi sueño, volvía a la vieja casa del pueblo, ya sabéis, esa casa olvidada y cerrada que solamente acumula polvo y olvido en un lugar olvidado del mapa. Mi casa del pueblo seguía como yo la recordaba, con los utensilios de plástico y vidrio en la cocina, el cántaro de agua colgado en su alcayata de la pared, el viejo transformador de corriente bajo el televisor.

Crucé el pasillo y entré en una habitación que no recordaba. Allí había un armario. Lo abrí. Estaba lleno de papeles, escuadras, lápices, libros, viejos legajos enrrollados como pergaminos, cuadernos de notas rellenos con letra pequeña y aguda. Aunque no había visto aquello nunca, lo reconocí de inmediato. Eran los instrumentos de trabajo de mi padre.

Una vida de trabajo se escondía allí, a la espera de un hombre que nunca volvería. Sin embargo, era un sueño, y se obró la magia: mi padre volvió. Me preguntó qué estaba yo haciendo allí. Parecía sorprendido pero en ningún modo contrariado.

Intenté hacerle mil preguntas, pero él se limitaba a contestar con una sonrisa. No me preguntó sobre por qué no había traído el viejo coche de mamá, o cuándo iba a cortarme el pelo de una vez. Ni una palabra sobre mi vida, mis viajes, mis lágrimas. Yo hubiera querido compartirlo todo con él, explicarle en qué me había convertido desde que se fue, pero no me dio ocasión. No sé si no le importaba, o si por el contrario decidió que lo más sabio era no añadir palabras vacías.

Siempre fue hombre de pocas palabras. Cariñoso a su manera. Silencioso. Expeditivo. Justo.

Cuando desperté, deseé algo por primera vez en mucho tiempo. Deseé que pudiese ver el fruto de mi esfuerzo, que me dijese si estoy haciendo bien abandonando una vida para comenzar otra. Aunque según la ley y las costumbres soy ya un hombre adulto, todos necesitamos un padre, un guía, alguien que apruebe (o no) lo que hacemos. Alguien que nos ofrezca consejo cuando nuestro mundo está sembrado de dudas.

Pero al final, debemos cumplir nuestro camino. Los más afortunados creen que lo recorren acompañados. La mayoría, viajamos solos, con compañía ocasional aquí y allá. Solamente conozco una excepción a esta regla. Solamente una en toda mi vida.

Mi padre. El hombre más solitario que he tenido el privilegio de conocer.

martes, 7 de enero de 2014

Qué es la Homeopatía III: la dificultad de hallar una explicación

El término Homeopatía fue creado por el médico alemán Samuel Christian Hahnemann a finales del siglo XVIII. El Doctor Hahnemann puede ser considerado uno de los primeros médicos modernos, ya que unió la formación médica teórica recibida en la Universidad de Leipzig con un enfoque clínico en la Escuela Moderna de Viena, que defendía la enseñanza de la práctica médica en la cabecera del enfermo. Ello le llevó a recuperar el principio hipocrático de similia similibus curantur (lo similar cura lo similar).

El estudio que hacía la Homeopatía del efecto de los medicamentos en el ser humano mediante la experimentación pura fue un precursor de lo que muchos años después se convertiría en el paradigma de la medicina científica: el ensayo clínico para el estudio de medicamentos. La práctica y los escritos del Doctor Hahnemann extendieron la Homeopatía por toda Europa (Francia e Inglaterra en 1830, España en 1832, Portugal en 1840) y el mundo (EEUU en 1821, China en 1845, México en 1850).

Sin embargo, tras el establecimiento de la constante de Avogadro en el siglo XIX y el desarrollo de la teoría atómica a comienzos del siglo XX, la Homeopatía fue cayendo en cierto descrédito, lo que se ha extendido hasta nuestros días. Y es que, teniendo en cuenta que la materia está "cuantizada" en forma de átomos y moléculas, a partir de una dilución lo bastante alta (10-12 CH en adelante), un preparado homeopático no debería contener ni una molécula de principio activo.

Eso es cierto. Por desgracia, los escépticos radicales lo utilizan como "prueba irrefutable" de que la homeopatía carece de base científica, y suelen hacerlo así, tratando a los adultos como si fuesen niños pequeños. ¿De verdad creen que los homeópatas, profesionales cualificados con titulación universitaria, no oyeron hablar de Avogadro y no conocen la falacia de la dilución infinita? ¡Por supuesto que lo hacen! Y no solamente eso, sino que intentan buscar una explicación científica a un hecho incontestable: la Homeopatía funciona y ha funcionado durante los doscientos años que lleva aplicándose en todo el mundo. Si la Homeopatía fuese algo tan simple, las ultradiluciones de los medicamentos homeopáticos no serían capaces de inducir efectos biológicos comprobados en células o sistemas de células aislados, estudios in vitro o en modelos animales o de plantas, efectos biológicos en personas sanas, efectos terapéuticos en los enfermos.

Es preciso lo que Thomas Kuhn, el gran filósofo de la ciencia, denominó un cambio de paradigma. Consiste en una revolución científica, en la que las teorías antiguas, incapaces de explicar los fenómenos naturales, son derribadas y sustituidas por otras más eficaces y verdaderas. Como en las revoluciones sociales, los cientíicos "oficiales" se niegan a aceptar la validez de las nuevas teorías, al menos en un principio, pero al final la verdad acaba siendo aceptada por su propio peso.

Ha habido muchas revoluciones científicas a lo largo de la historia. El paradigma de una Tierra como centro del Universo fue desafiado por Nikolaus Copérnico y verificado experimentalmente por Johannes Kepler. Isaac Newton acabó con las concepciones aristotélicas del movimiento. Einstein introdujo un paradigma en las relaciones del hombre con el Universo, postulando un espaciotiempo relativo y una velocidad de la luz absoluta incluso en sistemas de referencia en movimiento. La Mecánica Cuántica dio al traste incluso con la propia idea de una Realidad independiente del observador.

Es, pues, posible, incluso inevitable, que la Homeopatía requiera un cambio de paradigma. Muchos hombre y mujeres honrados lo han intentado, y siguen intentándolo, a pesar de las burlas de aquellos que se atribuyen la verdad oficial. Que no lo consigan a la primera no significa que haya que reírse de ellos. La Ciencia es una tarea de ensayo y error, y del mismo modo que se rieron de Einstein para ahora reverenciarlo, más de un escéptico y más de dos debería aplicarse una dosis de humildad.

Lo siento, creo que me he exaltado un poco. Volvamos a lo que nos interesa. La gran pregunta es ¿existe una base científica para la homeopatía? En sentido estricto, la respuesta es no; si por "sentido estricto" queremos decir que haya una teoría científicamente comprobada más allá de toda duda razonable, y verificad por el experimento. En su lugar, hay algunas hipótesis puestas a prueba con diferente grado de éxito.

Debemos afrontar un grave problema. Hay que encontrar una teoría que describa el tratamiento homeopático, que por definición trata con diluciones extremas (incluso más allá del número de Avogadro) muy difíciles de rastrear o medir experimentalmente. Por otro lado, a despecho del método científico y sus éxitos (que no discutimos, por supuesto), hay que tener muy en cuenta que el modo de acción de los remedios homeopáticos no puede demostrarse mediante los métodos científicos modernos. Debido a una mala interpretación del positivismo, que describe la realidad natural meramente como la suma total de sus fenómenos medibles y cuantificables, a veces la falta de pruebas se identifica a la falta de efectividad. Ello da lugar a prejuicios negativos contra la Homeopatía.

Se necesita una aproximación científica más flexible que la actual, basada en la física mecanicista y estrictamente causal de Newton, que ignora los fenómenos más complejos de la naturaleza, las correlaciones sistémicas con el organismo, sus procesos vitales, y la vida como un conjunto. La Física Moderna, basada en las teoría de la Relatividad y la Cuántica, han hecho obsoleto el pensamiento newtoniano y permiten abrir nuevas vías para el mecanismo homeopático de acción.

Más importante todavía, es preciso estudiar los fenómenos naturales subyacentes a los sistemas biológicos y "meter en la ecuación" los "parámetros" relativos a eso que antiguamente se denominaba fuerza vital, y que la verdad sea dicha, todavía no comprendemos adecuadamente. Todos los médicos que ven morir a alguno de sus pacientes se enfrenta a la vida y la muerte como conceptos metafísicos (o más bien, metamédicos), y sea cual sea el conjunto de sus conocimientos, al final queda una verdad secular: no sabemos por qué el paciente muere. Sabemos cómo y de qué manera; pero ignoramos POR QUÉ.

Desafortunadamente, una teoría holístico-científica de los procesos e interacciones biológicas basados en principios cuánticos y relativistas es aún materia pendiente. La Homeopatía Cuántica del siglo XXI todavía no tiene su Einstein, su Schrödinger, su Darwin. Se trata de la tarea más importante de la ciencia en este siglo, comparable en complejidad y alcance paradigmático a las realizaciones de la Mecánica Cuántica o la Teoría de la Evolución. En la siguiente entrega, sugeriremos cómo puede hacerse y qué pasos habrán de seguir los científicos de mente abierta del futuro.

Qué es la Homeopatía I - Tratamiento y terapia
Qué es la Homepatía II - Obtención del medicamento 

miércoles, 1 de enero de 2014

Homeopatía y cáncer

Los escépticos, esos personajes que se autotitulan expertos y pretenden sentar cátedra en todo, dicen que la terapéutica homeopática puede ser perjudicial porque los pacientes que la siguen pueden abandonar el tratamiento alopático tradicional.

Podríamos responderles diciendo que las terapias homeopáticas son complementarias, no alternativas, aunque ya lo hemos dicho hasta hartarnos y no nos escuchan.

En esta ocasión no lo haré. El motivo es que algunos antiguos compañeros han publicado un artículo en la prestigiosa revista científica International Journal of Oncology. Lo publicaron en 2010, pero he estado algo alejado de ellos. No por deseo propio, por supuesto, sino porque la vida te va llevando de un lado para otro y a veces pierdes el contacto.

El artículo se titula "Efectos citotóxicos de remedios ultra-diluidos sobre células mamarias cancerosas" (está en inglés, disponible aquí). Se utiliza el conocido "protocolo Banerji" para mostrar cómo sus remedios inducen un retraso en el crecimiento de las células cancerosas y el apóptosis consiguiente.

Esto no convencerá a los dogmáticos señores de siempre, pero ese es su problema, no el nuestro. A partir de ahora, los que continúen cantando la cantinela de "la homeopatía no tiene remedios comprobables científicamente" tendrán que callarse o mentir. Ya sabemos lo que harán. Peor para ellos.

Saludos homeopáticos para este magnífico año 2014 que comienza. DP

lunes, 30 de diciembre de 2013

Qué es la Homeopatía II: obtención del medicamento

Una de las características más llamativas de la famacopea homeopática consiste en que, en contra de lo que habitualmente se cree, dosis altas de fármaco no implica mayor eficacia. Al contrario, dosis altamente diluidas resultan más eficaces que dosis concentradas.

Los mecanismos de funcionamiento son aún tema de estudio (hablaremos de ello en futuros capítulos). Basta con decir que el efecto del principio homeopático se basa no en el principio en sí, sino en la impronta que deja en el preparado. Las dosis muy diluidas permiten transmitir esa impronta al excipiente (agua, lactosa) de forma más eficaz que las dosis concentradas; de modo similar, podemos ver las huellas de una persona que ha caminado por la playa, pero las huellas de miles de personas se convierten en un conjunto de marcas amorfas y sin detalle. En Homeopatía, la sutileza es la clave.

Hoy vamos a exponer la forma en que se fabrica un preparado homeopático. Por supuesto, que no sea un "medicamento" tradicional alopático no la exime de seguir controles legales y sanitarios Para la fabricación industrial de los medicamentos homeopáticos se aplican normativas farmacéuticas europeas y españolas establecidas
en la Farmacopea Europea, Real Farmacopea Española (RFE), farmacopeas en vigor en la Unión Europea y también en las Normas de Correcta Fabricación vigentes. Además, se emplean textos generales y otras monografías de las farmacopeas específicas para la Homeopatía.

El proceso de elaboración de los medicamentos homeopáticos es muy riguroso y está regulado como el resto de medicamentos, siendo sometidos a controles tanto internos como externos (garantía de calidad) que garantizan la seguridad de los pacientes. El ejercicio de las actividades de los laboratorios farmacéuticos, los fabricantes de principios activos de uso farmacéutico, el comercio exterior de medicamentos y los medicamentos de investigación se encuentran regulados por el Real Decreto 824/201018, que garantiza la calidad de los medicamentos.

La elaboración de medicamentos homeopáticos es realizada principalmente por la industria farmacéutica homeopática, que dispone de las infraestructuras adaptadas a las exigencias de las administraciones reguladoras, y de equipos multidisciplinares formados por farmacéuticos, químicos y especialistas en botánica que se encargan del seguimiento y control permanente en cada etapa del proceso de fabricación.

Pero no debe creer el lector que solamente las grandes multinacionales están capacitadas para producir medicamentos homeopáticos. Además de la producción industrial, existen farmacias especializadas en la fabricación de fórmulas magistrales homeopáticas, de la misma manera que ocurre con los medicamentos convencionales y que son realizadas para cubrir necesidades específicas de sus pacientes. Los medicamentos homeopáticos en España, ya sean de fabricación industrial o como fórmulas magistrales, únicamente se dispensan en las farmacias.

Las materias primas utilizadas en la elaboración de medicamentos homeopáticos son de origen vegetal, animal, mineral o de síntesis, siendo a partir de las primeras de las que mayor aportación de cepas se obtiene.
Las materias primas vegetales son principalmente plantas o partes de plantas enteras, fragmentadas o cortadas, que se utilizan en forma fresca y a veces seca. Las plantas se recogen en su hábitat natural, siempre que estén alejadas de fuentes de contaminación y respetando los ecosistemas para preservar los espacios botánicos. Las plantas frescas son transportadas en cámaras refrigeradas a los laboratorios de producción. La identificación de las materias primas vegetales y los ensayos que garantizan su calidad son acordes a lo establecido.
• Para materias primas de origen animal, se toman las medidas adecuadas para minimizar el riesgo de agentes infecciosos en las preparaciones homeopáticas.
• Para materias primas de origen mineral o de síntesis, se
cumplen de la misma manera las indicaciones de la RFE (Real Farmacopea Española).

Los medicamentos homeopáticos tienen una gran diversidad de formas farmacéuticas, que podemos agrupar en:
Sólidas (comprimidos, polvos para uso oral)
Semisólidas (pomadas, cremas, supositorios)
Líquidas (ampollas, gotas, jarabes)

Los más utilizados son los gránulos, los glóbulos y las disoluciones. Los gránulos son pequeñas bolitas de sabor dulce, muy prácticas y fáciles de tomar, que se deshacen bajo la lengua, sin necesidad de agua. Los glóbulos son pequeñas esferas de sacarosa y lactosa, más pequeñas que los gránulos, pudiéndose absorber también por vía sublingual. Finalmente, las disoluciones son preparados de sustancias homeopáticas en agua.

Cualquiera que sea su forma o presentación, los preparados homeopáticos se obtienen a partir de cepas (materia prima) mediante un proceso de potenciación y sucusión, es decir, diluciones y etapas de agitación enérgica sucesiva.

Veamos el caso de soluciones acuosas. Los métodos más utilizados son tres: el método Hahnemann, el método Korsakov y el método cincuentamilesimal.

MÉTODO HAHNEMANN.
Se toma una medida de la cepa inicial y se diluye en 99 partes de disolvente. Se somete el preparado a una serie controlada de procesos de agitación (lo que se denomina sucusión, o dinamización). El resultado es una preparación denominada 1CH (1 paso, Centesimal de Hahnemann; también puede designarse como 1C). A continuación se toma una parte de la dilución 1CH y se le introduce en un frasco con 99 partes de disolvente, y se somete de nuevo al proceso de dinamización. El resultado es una dilución 2CH (en "serie centesimal"). El método puede seguirse para obtener diluciones más potenciadas, hasta aproximadamente 200CH. Este método se denomina "en frasco separado," conforme a la Monografía 1038 validada por la Real Farmacopea Española. Cuando la dilución se hace de forma decimal (una parte en 9 en lugar de 99), se denomina "serie decimal," que se suele designar como D, DH o X. Puesto que el grado de dilución es menor, la numeración es diferente. Por ejemplo, una dinamización decimal 20DH es equivalente a una dinamización centesimal 10CH.

MÉTODO KORSAKOV.
El Método Korsakov (o "en frasco separado") es similar al de Hahnemann. La diferencia consiste en que, al obtener una dilución, no se extrae una parte para volver a diluirla en 9 o 99. En su lugar, el mismo frasco se vacía y se vuelve a rellenar con disolvente. El resto del preparado homeopático que queda en el frasco (adherido a sus paredes) es suficiente. El proceso de potenciación es idéntico al método Hahnemann. Para designar estas diluciones se emplea la abreviatura K precedida del número correspondiente al nivel de dilución. Las diluciones Korsakov habituales oscilan entre 30K y 50.000K

MÉTODO CINCUENTAMILESIMAL.
Este método, muy popular en Estados Unidos, es más elaborado. Comienza con una trituración 3CH para obtener una cepa sólida soluble o insoluble. El resultado es una solución S que sirve para la obtención de una dilución 1LM líquida y para la obtención de glóbulos 1 LM, y sucesivamente para la obtención de diluciones "n" LM (líquidas) y "n" glóbulos LM, hasta el nivel de dilución deseado. Las diluciones cincuentamilesimales más utilizadas son 1 LM a 30 LM.

En el próximo capítulo abordaremos los

Esto es un detalle que los críticos de la homeopatía (los llamados escépticos) nunca han entendido. Hablan del Número de Avogadro como si fuesen las Sagradas Escrituras, sin darse cuenta de que una terapéutica con doscientos años de efectividad probada necesariamente ha de tener un mecanismo de actuación. Pero repito, lo veremos con más detalle otro día.

Qué es la Homeopatía I - Tratamiento y terapia