viernes, 24 de enero de 2014

Ayer soñé con mi padre

Ayer tuve uno de esos días que es preferible no recordar. Lo único bueno fue ese momento, al cabo del día, cuando puedes quitarte los zapatos, poner los pies encima de la mesa y ver algo de TV mientras comes un sándwich porque no tienes fuerzas para nada más. No es lo que esperaba cuando era un infante, pero se trataba de un momento de quietud, y a veces esos momentos resultan más placenteros que aquellos en los que la adrenalina fluye arriba y abajo. Me encontraba en paz por un breve momento.

Hice “zapping” y encontré algo. En un episodio de una serie de televisión, los protagonistas pasaban una velada con un muerto, quien ellos quisieran. Una mujer en un cargo de responsabilidad se sinceraba con su hermana fallecida por drogas. Un tipo duro recordaba lo que pudo ser y no fue con un amor fugaz. Un estadista poderoso pasaba la noche con una bailarina por la que hubiera abandonado todo sin pensarlo dos veces.

Cuando fui a dormir, me sucedió algo parecido.

Soñé con mi padre.

En mi sueño, volvía a la vieja casa del pueblo, ya sabéis, esa casa olvidada y cerrada que solamente acumula polvo y olvido en un lugar olvidado del mapa. Mi casa del pueblo seguía como yo la recordaba, con los utensilios de plástico y vidrio en la cocina, el cántaro de agua colgado en su alcayata de la pared, el viejo transformador de corriente bajo el televisor.

Crucé el pasillo y entré en una habitación que no recordaba. Allí había un armario. Lo abrí. Estaba lleno de papeles, escuadras, lápices, libros, viejos legajos enrrollados como pergaminos, cuadernos de notas rellenos con letra pequeña y aguda. Aunque no había visto aquello nunca, lo reconocí de inmediato. Eran los instrumentos de trabajo de mi padre.

Una vida de trabajo se escondía allí, a la espera de un hombre que nunca volvería. Sin embargo, era un sueño, y se obró la magia: mi padre volvió. Me preguntó qué estaba yo haciendo allí. Parecía sorprendido pero en ningún modo contrariado.

Intenté hacerle mil preguntas, pero él se limitaba a contestar con una sonrisa. No me preguntó sobre por qué no había traído el viejo coche de mamá, o cuándo iba a cortarme el pelo de una vez. Ni una palabra sobre mi vida, mis viajes, mis lágrimas. Yo hubiera querido compartirlo todo con él, explicarle en qué me había convertido desde que se fue, pero no me dio ocasión. No sé si no le importaba, o si por el contrario decidió que lo más sabio era no añadir palabras vacías.

Siempre fue hombre de pocas palabras. Cariñoso a su manera. Silencioso. Expeditivo. Justo.

Cuando desperté, deseé algo por primera vez en mucho tiempo. Deseé que pudiese ver el fruto de mi esfuerzo, que me dijese si estoy haciendo bien abandonando una vida para comenzar otra. Aunque según la ley y las costumbres soy ya un hombre adulto, todos necesitamos un padre, un guía, alguien que apruebe (o no) lo que hacemos. Alguien que nos ofrezca consejo cuando nuestro mundo está sembrado de dudas.

Pero al final, debemos cumplir nuestro camino. Los más afortunados creen que lo recorren acompañados. La mayoría, viajamos solos, con compañía ocasional aquí y allá. Solamente conozco una excepción a esta regla. Solamente una en toda mi vida.

Mi padre. El hombre más solitario que he tenido el privilegio de conocer.

martes, 7 de enero de 2014

Qué es la Homeopatía III: la dificultad de hallar una explicación

El término Homeopatía fue creado por el médico alemán Samuel Christian Hahnemann a finales del siglo XVIII. El Doctor Hahnemann puede ser considerado uno de los primeros médicos modernos, ya que unió la formación médica teórica recibida en la Universidad de Leipzig con un enfoque clínico en la Escuela Moderna de Viena, que defendía la enseñanza de la práctica médica en la cabecera del enfermo. Ello le llevó a recuperar el principio hipocrático de similia similibus curantur (lo similar cura lo similar).

El estudio que hacía la Homeopatía del efecto de los medicamentos en el ser humano mediante la experimentación pura fue un precursor de lo que muchos años después se convertiría en el paradigma de la medicina científica: el ensayo clínico para el estudio de medicamentos. La práctica y los escritos del Doctor Hahnemann extendieron la Homeopatía por toda Europa (Francia e Inglaterra en 1830, España en 1832, Portugal en 1840) y el mundo (EEUU en 1821, China en 1845, México en 1850).

Sin embargo, tras el establecimiento de la constante de Avogadro en el siglo XIX y el desarrollo de la teoría atómica a comienzos del siglo XX, la Homeopatía fue cayendo en cierto descrédito, lo que se ha extendido hasta nuestros días. Y es que, teniendo en cuenta que la materia está "cuantizada" en forma de átomos y moléculas, a partir de una dilución lo bastante alta (10-12 CH en adelante), un preparado homeopático no debería contener ni una molécula de principio activo.

Eso es cierto. Por desgracia, los escépticos radicales lo utilizan como "prueba irrefutable" de que la homeopatía carece de base científica, y suelen hacerlo así, tratando a los adultos como si fuesen niños pequeños. ¿De verdad creen que los homeópatas, profesionales cualificados con titulación universitaria, no oyeron hablar de Avogadro y no conocen la falacia de la dilución infinita? ¡Por supuesto que lo hacen! Y no solamente eso, sino que intentan buscar una explicación científica a un hecho incontestable: la Homeopatía funciona y ha funcionado durante los doscientos años que lleva aplicándose en todo el mundo. Si la Homeopatía fuese algo tan simple, las ultradiluciones de los medicamentos homeopáticos no serían capaces de inducir efectos biológicos comprobados en células o sistemas de células aislados, estudios in vitro o en modelos animales o de plantas, efectos biológicos en personas sanas, efectos terapéuticos en los enfermos.

Es preciso lo que Thomas Kuhn, el gran filósofo de la ciencia, denominó un cambio de paradigma. Consiste en una revolución científica, en la que las teorías antiguas, incapaces de explicar los fenómenos naturales, son derribadas y sustituidas por otras más eficaces y verdaderas. Como en las revoluciones sociales, los cientíicos "oficiales" se niegan a aceptar la validez de las nuevas teorías, al menos en un principio, pero al final la verdad acaba siendo aceptada por su propio peso.

Ha habido muchas revoluciones científicas a lo largo de la historia. El paradigma de una Tierra como centro del Universo fue desafiado por Nikolaus Copérnico y verificado experimentalmente por Johannes Kepler. Isaac Newton acabó con las concepciones aristotélicas del movimiento. Einstein introdujo un paradigma en las relaciones del hombre con el Universo, postulando un espaciotiempo relativo y una velocidad de la luz absoluta incluso en sistemas de referencia en movimiento. La Mecánica Cuántica dio al traste incluso con la propia idea de una Realidad independiente del observador.

Es, pues, posible, incluso inevitable, que la Homeopatía requiera un cambio de paradigma. Muchos hombre y mujeres honrados lo han intentado, y siguen intentándolo, a pesar de las burlas de aquellos que se atribuyen la verdad oficial. Que no lo consigan a la primera no significa que haya que reírse de ellos. La Ciencia es una tarea de ensayo y error, y del mismo modo que se rieron de Einstein para ahora reverenciarlo, más de un escéptico y más de dos debería aplicarse una dosis de humildad.

Lo siento, creo que me he exaltado un poco. Volvamos a lo que nos interesa. La gran pregunta es ¿existe una base científica para la homeopatía? En sentido estricto, la respuesta es no; si por "sentido estricto" queremos decir que haya una teoría científicamente comprobada más allá de toda duda razonable, y verificad por el experimento. En su lugar, hay algunas hipótesis puestas a prueba con diferente grado de éxito.

Debemos afrontar un grave problema. Hay que encontrar una teoría que describa el tratamiento homeopático, que por definición trata con diluciones extremas (incluso más allá del número de Avogadro) muy difíciles de rastrear o medir experimentalmente. Por otro lado, a despecho del método científico y sus éxitos (que no discutimos, por supuesto), hay que tener muy en cuenta que el modo de acción de los remedios homeopáticos no puede demostrarse mediante los métodos científicos modernos. Debido a una mala interpretación del positivismo, que describe la realidad natural meramente como la suma total de sus fenómenos medibles y cuantificables, a veces la falta de pruebas se identifica a la falta de efectividad. Ello da lugar a prejuicios negativos contra la Homeopatía.

Se necesita una aproximación científica más flexible que la actual, basada en la física mecanicista y estrictamente causal de Newton, que ignora los fenómenos más complejos de la naturaleza, las correlaciones sistémicas con el organismo, sus procesos vitales, y la vida como un conjunto. La Física Moderna, basada en las teoría de la Relatividad y la Cuántica, han hecho obsoleto el pensamiento newtoniano y permiten abrir nuevas vías para el mecanismo homeopático de acción.

Más importante todavía, es preciso estudiar los fenómenos naturales subyacentes a los sistemas biológicos y "meter en la ecuación" los "parámetros" relativos a eso que antiguamente se denominaba fuerza vital, y que la verdad sea dicha, todavía no comprendemos adecuadamente. Todos los médicos que ven morir a alguno de sus pacientes se enfrenta a la vida y la muerte como conceptos metafísicos (o más bien, metamédicos), y sea cual sea el conjunto de sus conocimientos, al final queda una verdad secular: no sabemos por qué el paciente muere. Sabemos cómo y de qué manera; pero ignoramos POR QUÉ.

Desafortunadamente, una teoría holístico-científica de los procesos e interacciones biológicas basados en principios cuánticos y relativistas es aún materia pendiente. La Homeopatía Cuántica del siglo XXI todavía no tiene su Einstein, su Schrödinger, su Darwin. Se trata de la tarea más importante de la ciencia en este siglo, comparable en complejidad y alcance paradigmático a las realizaciones de la Mecánica Cuántica o la Teoría de la Evolución. En la siguiente entrega, sugeriremos cómo puede hacerse y qué pasos habrán de seguir los científicos de mente abierta del futuro.

Qué es la Homeopatía I - Tratamiento y terapia
Qué es la Homepatía II - Obtención del medicamento 

miércoles, 1 de enero de 2014

Homeopatía y cáncer

Los escépticos, esos personajes que se autotitulan expertos y pretenden sentar cátedra en todo, dicen que la terapéutica homeopática puede ser perjudicial porque los pacientes que la siguen pueden abandonar el tratamiento alopático tradicional.

Podríamos responderles diciendo que las terapias homeopáticas son complementarias, no alternativas, aunque ya lo hemos dicho hasta hartarnos y no nos escuchan.

En esta ocasión no lo haré. El motivo es que algunos antiguos compañeros han publicado un artículo en la prestigiosa revista científica International Journal of Oncology. Lo publicaron en 2010, pero he estado algo alejado de ellos. No por deseo propio, por supuesto, sino porque la vida te va llevando de un lado para otro y a veces pierdes el contacto.

El artículo se titula "Efectos citotóxicos de remedios ultra-diluidos sobre células mamarias cancerosas" (está en inglés, disponible aquí). Se utiliza el conocido "protocolo Banerji" para mostrar cómo sus remedios inducen un retraso en el crecimiento de las células cancerosas y el apóptosis consiguiente.

Esto no convencerá a los dogmáticos señores de siempre, pero ese es su problema, no el nuestro. A partir de ahora, los que continúen cantando la cantinela de "la homeopatía no tiene remedios comprobables científicamente" tendrán que callarse o mentir. Ya sabemos lo que harán. Peor para ellos.

Saludos homeopáticos para este magnífico año 2014 que comienza. DP

lunes, 30 de diciembre de 2013

Qué es la Homeopatía II: obtención del medicamento

Una de las características más llamativas de la famacopea homeopática consiste en que, en contra de lo que habitualmente se cree, dosis altas de fármaco no implica mayor eficacia. Al contrario, dosis altamente diluidas resultan más eficaces que dosis concentradas.

Los mecanismos de funcionamiento son aún tema de estudio (hablaremos de ello en futuros capítulos). Basta con decir que el efecto del principio homeopático se basa no en el principio en sí, sino en la impronta que deja en el preparado. Las dosis muy diluidas permiten transmitir esa impronta al excipiente (agua, lactosa) de forma más eficaz que las dosis concentradas; de modo similar, podemos ver las huellas de una persona que ha caminado por la playa, pero las huellas de miles de personas se convierten en un conjunto de marcas amorfas y sin detalle. En Homeopatía, la sutileza es la clave.

Hoy vamos a exponer la forma en que se fabrica un preparado homeopático. Por supuesto, que no sea un "medicamento" tradicional alopático no la exime de seguir controles legales y sanitarios Para la fabricación industrial de los medicamentos homeopáticos se aplican normativas farmacéuticas europeas y españolas establecidas
en la Farmacopea Europea, Real Farmacopea Española (RFE), farmacopeas en vigor en la Unión Europea y también en las Normas de Correcta Fabricación vigentes. Además, se emplean textos generales y otras monografías de las farmacopeas específicas para la Homeopatía.

El proceso de elaboración de los medicamentos homeopáticos es muy riguroso y está regulado como el resto de medicamentos, siendo sometidos a controles tanto internos como externos (garantía de calidad) que garantizan la seguridad de los pacientes. El ejercicio de las actividades de los laboratorios farmacéuticos, los fabricantes de principios activos de uso farmacéutico, el comercio exterior de medicamentos y los medicamentos de investigación se encuentran regulados por el Real Decreto 824/201018, que garantiza la calidad de los medicamentos.

La elaboración de medicamentos homeopáticos es realizada principalmente por la industria farmacéutica homeopática, que dispone de las infraestructuras adaptadas a las exigencias de las administraciones reguladoras, y de equipos multidisciplinares formados por farmacéuticos, químicos y especialistas en botánica que se encargan del seguimiento y control permanente en cada etapa del proceso de fabricación.

Pero no debe creer el lector que solamente las grandes multinacionales están capacitadas para producir medicamentos homeopáticos. Además de la producción industrial, existen farmacias especializadas en la fabricación de fórmulas magistrales homeopáticas, de la misma manera que ocurre con los medicamentos convencionales y que son realizadas para cubrir necesidades específicas de sus pacientes. Los medicamentos homeopáticos en España, ya sean de fabricación industrial o como fórmulas magistrales, únicamente se dispensan en las farmacias.

Las materias primas utilizadas en la elaboración de medicamentos homeopáticos son de origen vegetal, animal, mineral o de síntesis, siendo a partir de las primeras de las que mayor aportación de cepas se obtiene.
Las materias primas vegetales son principalmente plantas o partes de plantas enteras, fragmentadas o cortadas, que se utilizan en forma fresca y a veces seca. Las plantas se recogen en su hábitat natural, siempre que estén alejadas de fuentes de contaminación y respetando los ecosistemas para preservar los espacios botánicos. Las plantas frescas son transportadas en cámaras refrigeradas a los laboratorios de producción. La identificación de las materias primas vegetales y los ensayos que garantizan su calidad son acordes a lo establecido.
• Para materias primas de origen animal, se toman las medidas adecuadas para minimizar el riesgo de agentes infecciosos en las preparaciones homeopáticas.
• Para materias primas de origen mineral o de síntesis, se
cumplen de la misma manera las indicaciones de la RFE (Real Farmacopea Española).

Los medicamentos homeopáticos tienen una gran diversidad de formas farmacéuticas, que podemos agrupar en:
Sólidas (comprimidos, polvos para uso oral)
Semisólidas (pomadas, cremas, supositorios)
Líquidas (ampollas, gotas, jarabes)

Los más utilizados son los gránulos, los glóbulos y las disoluciones. Los gránulos son pequeñas bolitas de sabor dulce, muy prácticas y fáciles de tomar, que se deshacen bajo la lengua, sin necesidad de agua. Los glóbulos son pequeñas esferas de sacarosa y lactosa, más pequeñas que los gránulos, pudiéndose absorber también por vía sublingual. Finalmente, las disoluciones son preparados de sustancias homeopáticas en agua.

Cualquiera que sea su forma o presentación, los preparados homeopáticos se obtienen a partir de cepas (materia prima) mediante un proceso de potenciación y sucusión, es decir, diluciones y etapas de agitación enérgica sucesiva.

Veamos el caso de soluciones acuosas. Los métodos más utilizados son tres: el método Hahnemann, el método Korsakov y el método cincuentamilesimal.

MÉTODO HAHNEMANN.
Se toma una medida de la cepa inicial y se diluye en 99 partes de disolvente. Se somete el preparado a una serie controlada de procesos de agitación (lo que se denomina sucusión, o dinamización). El resultado es una preparación denominada 1CH (1 paso, Centesimal de Hahnemann; también puede designarse como 1C). A continuación se toma una parte de la dilución 1CH y se le introduce en un frasco con 99 partes de disolvente, y se somete de nuevo al proceso de dinamización. El resultado es una dilución 2CH (en "serie centesimal"). El método puede seguirse para obtener diluciones más potenciadas, hasta aproximadamente 200CH. Este método se denomina "en frasco separado," conforme a la Monografía 1038 validada por la Real Farmacopea Española. Cuando la dilución se hace de forma decimal (una parte en 9 en lugar de 99), se denomina "serie decimal," que se suele designar como D, DH o X. Puesto que el grado de dilución es menor, la numeración es diferente. Por ejemplo, una dinamización decimal 20DH es equivalente a una dinamización centesimal 10CH.

MÉTODO KORSAKOV.
El Método Korsakov (o "en frasco separado") es similar al de Hahnemann. La diferencia consiste en que, al obtener una dilución, no se extrae una parte para volver a diluirla en 9 o 99. En su lugar, el mismo frasco se vacía y se vuelve a rellenar con disolvente. El resto del preparado homeopático que queda en el frasco (adherido a sus paredes) es suficiente. El proceso de potenciación es idéntico al método Hahnemann. Para designar estas diluciones se emplea la abreviatura K precedida del número correspondiente al nivel de dilución. Las diluciones Korsakov habituales oscilan entre 30K y 50.000K

MÉTODO CINCUENTAMILESIMAL.
Este método, muy popular en Estados Unidos, es más elaborado. Comienza con una trituración 3CH para obtener una cepa sólida soluble o insoluble. El resultado es una solución S que sirve para la obtención de una dilución 1LM líquida y para la obtención de glóbulos 1 LM, y sucesivamente para la obtención de diluciones "n" LM (líquidas) y "n" glóbulos LM, hasta el nivel de dilución deseado. Las diluciones cincuentamilesimales más utilizadas son 1 LM a 30 LM.

En el próximo capítulo abordaremos los

Esto es un detalle que los críticos de la homeopatía (los llamados escépticos) nunca han entendido. Hablan del Número de Avogadro como si fuesen las Sagradas Escrituras, sin darse cuenta de que una terapéutica con doscientos años de efectividad probada necesariamente ha de tener un mecanismo de actuación. Pero repito, lo veremos con más detalle otro día.

Qué es la Homeopatía I - Tratamiento y terapia

jueves, 26 de diciembre de 2013

Qué es la Homeopatía I: medicamento y terapia

La práctica de la Homeopatía contempla dos aspectos complementarios: por un lado es un método terapeútico de tratamiento, y por otro consiste en la utilización de medicamentos obtenidos a partir de un procedimiento de fabricación homeopático.

La Homeopatía es, ante todo, un método terapéutico. Se basa en administrar al enfermo una sustancia cuyos componentes son capaces de provocar en un individuo sano una enfermedad similar a la que se trata de combatir, y que preparada como medicamento homeopático es capaz de curar. La Homepatía está basada en ese fenómeno de similitud.

La terapéutica homeopática está fuertemente arraigada en el tratamiento integral que se hace al paciente, y que no toma en cuenta solamente su sintomatología sino la totalidad del organismo. Este es uno de los valores añadidos más reconocidos de este método.

El segundo aspecto corresponde al uso de medicamentos homeopáticos, que son aquellos en los que, en el proceso de fabricación, se produce una dilución y una dinamización seriada, siendo ambos procesos indispensables. Este tipo de medicamentos está regulado por ley: según la definición de la Ley 2009 de Garantías y Uso Racional del Medicamento y Productos Sanitarios, en su artículo 46,

"se considera medicamento homeopático, de uso humano o veterinario, el obtenido a partir de sustancias denominadas cepas homeopáticas con arreglo a un procedimiento de fabricación homeopático descrito en la Farmacopea Europea o en la Red Farmacológica Española, o en su defecto en una farmacopea utilizada de forma oficial en un país de la Unión Europea." Estos medicamentos deben ser utilizados por profesionales sanitarios o pacientes que conozcan su utilidad y su forma de administración, como ocurre con cualquier otro fármaco.

Estas dos corrientes (terapéutica y medicamento) se complementan entre ellas, y con otras herramientas terapéuticas, de tal forma que un profesional sanitario puede usarlas todas en beneficio del paciente.

Y es que la realidad muestra que la Homeopatía es útil en un extenso campo de enfermedades y problemas de salud, que puede aplicarse de manera complementaria a cualquier otro método convencional formando parte integral de cualquier sistema de salud. Sus aplicaciones más frecuentes se incluyen en uno de los siguientes campos:

- Procesos agudos (traumatismos, enfermedades respiratotias, otitis, reacciones alérgicas, quemaduras, etc)
- Patologías crónicas y recurrentes (actúa sobre el individuo en conjunto, aportando así mayores ventajas)
- Cuidados paliativos (tanto en el control de síntomas como para el alivio de efectos secundarios de otros tratamientos).

El término Homeopatía ha contemplado un gran número de definiciones, pero todas están basadas en los tres principios básicos expuestos por su creador, Samuel Christian Hahnemann en 1796:

- Principio de similitud: las enfermedades pueden ser curadas por sustancias que producen, en las personas sanas, efectos semejantes a los síntomas manifestados por el paciente (lo similar cura lo similar).
- Uso de altas diluciones: el grado de potenciación (dilución) debe ajustarse al tipo de enfermedad y al modo de enfermar del paciente
- Tratamiento individualizado: los síntomas del paciente, las causas relacionadas y la constitución del mismo constituyen un todo holístico que no puede ni debe ser separado

A efectos de esta serie, podemos considera la Homeopatía como una técnica terapéutica basada en una observación clínica completa y rigurosa que conduce a la prescripción de medicamentos homeopáticos cuyas indicaciones proceden de una farmacología fundamentada por una constatación empírica: la similitud"

De esta manera, la Homeopatía trata la enfermedad partiendo del principio de que lo semejante se cura con lo semejante, y utiliza para ello sustancias curativas que reproducirían los síntomas del enfermo en caso de ser administradas a una persona sana.

La Homepatía, al igual que la medicina alopática tradicional, determina el tratamiento por medio del diagnóstico clínico, pero al contrario que ella no es importante a la hora de seleccionar el tipo de remedio. El factor decisivo para seleccionar un medicamento en Homeopatía es la valoración fenomenológica de la totalidad de los síntomas del paciente. La Homeopatía percibe en el individuo manifestaciones externalmente perceptibles (gestalt) de un proceso interno no observable.

La evaluación y elección del remedio apropiado es un proceso en dos etapas. En la primera etapa se efectúa una selección, evaluación y escalamiento de los síntomas, para lo que se utilizan manuales (repertorios) que detallan los patrones sintomáticos y sus remedios correspondientes; en la segunda etapa, se efectúa un diagnóstico diferencia y selección de remedios mediante un estudio pormenorizado en que los síntomas del paciente se comparan con remedios potencias del Vademecum (Materia Medica), y sólo entonces se selecciona el remedio (simillimum) que se aproxima más a los patrones del paciente.

Lo anterior ilustra el por qué es posible tratar tres condiciones de enfermedad, diferentes desde el punto de vista médico, en un sólo paciente, ya que hay una sola condición crónica y un solo paciente que sufre los síntomas. Y también es posible que dos pacientes con síntomas clínicos diferentes necesiten los mismos remedios homeopáticos si sus síntomas individuales son similares.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Bienvenido, Pablo

Hola amigo, hola amiga. Soy Pablo. Esta es mi presentación en mi blog personal.

¿Por qué lo he abierto? Porque tengo mucho que compartir. Quiero aprender, y cuando llegue el momento, quiero enseñar. Pero, sobre todo, quiero participar del mundo y para el mundo.

Me gustaría decir que soy un espíritu libre, pero por desgracia no puedo. La vida (ese conjunto de circunstancias y egos que la conforman) me ha llevado en direcciones que no siempre fueron agradables. He visto puertos oscuros y tétricos, lugares donde no os llevaría. También he visto luz y color, amigos de todo corazón, gente maravillosa en un mundo maravilloso. He visto países increíbles con gente increíble, y eso me ha confortado en los malos tiempos.

Si te interesa, te iré contando cosas de mi vida. Sé comprensivo conmigo si no soy tan claro como te mereces. He tenido mala gente en mi vida, muy mala. No quiero contarlo. Basta con decir que me ha obligado a ser discreto. Pero la discreción no significa la anulación del propio ser.

De momento, te diré que estoy soltero (que no solo) en la vida. Me gusta el trekking, hacer paramente y un amigo me ha introducido al vicio del golf. Me encanta el fútbol, lo que me hace muy español. Soy partidario de la medicina natural (que no naturalista), incluyendo los remedios homeopáticos. Para ser sincero, mi trabajo está relacionado con la medicina no tradicional. Ya lo contaré a su debido tiempo.

A partir de hoy, Internet tiene un blog más. Si tú quieres, también tendrás un amigo nuevo.